Existe gran posibilidad de vida microbiana afectando procesos
industriales. Estos microorganismos pueden provenir del agua
de reposición o bien del aire. Pueden ser algas, hongos
o bacterias. Respecto a estas últimas hay gran variedad
que pueden estar presentes como una célula o formando
colonias multicelulares.
Las bacterias capsuladas aeróbicas tales como Enterobacter,
Flavobacterium y Pseudomonas son asociadas generalmente con
problemas de mucílagos o barros biológicos.
Otros organismos como los bacilus y otros esporulados aeróbicos
producen mucílagos pero menos que los organismos aeróbicos
capsulados.
Las bacterias aeróbicas del azufre, principalmente
Thiobacillus, pueden oxidar azufre, sulfuros o sulfatos a
ácido sulfúrico. Las bacterias reductoras de
sulfatos, Desulfovibrio desulfuricans, pueden llevar los sulfatos
a ácido sulfhídrico. El ion sulfato está
presente en todas las aguas de enfriamiento y el peligro potencial
de las bacterias reductoras de sulfato existe. Este grupo
está identificado por depósitos negros de sulfuro
de hierro.
Las bacterias del hierro tales como Gallionella, Leptothrix,
y Crenothrix utilizan en su metabolismo CO3Fe, O2.
Muchos microorganismos encontrados en aguas de enfriamiento
utilizan H2 en su metabolismo lo que favorece la hemireacción
catódica de la reacción de corrosión.
La contaminación bacteriana también produce
degradación biológica de los inhibidores de
corrosión, disminuyendo su concentración a valores
insuficientes para una adecuada protección.
Existen bactericidas industriales no corrosivos efectivos
para el control de este tipo de contaminación. Cabe
destacar que la utilización de cloro o hipocloritos
no está indicada a pesar de ser buenos bactericidas,
pues son perjudiciales para el sistema por su agresividad
como agentes corrosivos, especialmente sobre aleaciones de
cobre.
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